El día que decidio arrancar el motor
El día que el motor se detuvo.
Hay ruidos extraños que te avisan de que algo va mal en la vida, y luego hay golpes secos que lo detienen todo por completo. Para mí, ese golpe llegó el 13 de febrero de 2005. Un accidente de tráfico me llevó directo a la oscuridad de un "pum". De aquel impacto me quedaron cicatrices y dolores físicos que, aún hoy, me recuerdan el precio de seguir aquí.
No os cuento esto hoy, después de tantos años de silencio en este blog, para buscar vuestra compasión. En mi taller siempre he creído que las piezas no se tiran cuando se doblan; se enderezan, se pulen con paciencia y se les busca su tolerancia exacta.
Aquel año estuve roto, muy roto. Pero el 7 de septiembre de 2005 algo cambió en mí. Todavía convaleciente, agarré una libreta y decidí que iba a aprender a soñar de nuevo, que iba a aprender a escribir. Dejé que las letras fueran la biela que volviera a hacer girar mi motor.
Para que veáis que no os miento, hace poco rescaté de mi viejo ordenador una carta que le escribí al "Señor Destino" el 13 de febrero de 2007, apenas un año y medio después de empezar a rellenar aquellas páginas. Estaba en el paro, con pocas expectativas, pero mi mente ya buscaba desesperadamente ese pensamiento contemplativo que hoy sigo defendiendo. En esa carta le decía al Destino:«Vivimos en un planeta más transparente pero opaco-enigmático a la persona... El entretenimiento y el consumismo atrapan tan fuerte que se pierde la manera de pensar profundamente, y por uno mismo. Creo que si seguimos así vamos a ser personas con menos consonancia... perdiendo la introspección y el pensamiento contemplativo.»
Muchos os habréis preguntado alguna vez de dónde sale mi firma. Hoy os abro el cuaderno por esa página: Amiss0709. Amiss, porque sé perfectamente lo que es sentirse perdido; y 07/09, por ese día de septiembre en el que encendí mi primer candil en mitad de la noche para empezar a plasmar lo que llevaba dentro.
Este blog, mis trabajos anteriores como Donde Muere el Matiz y el proyecto que ahora maduro, La Mecánica Interna, no son literatura de escritorio limpio. Nacen de limpiarse la grasa y el dolor de las manos para poder sostener la pluma.
Como le prometí al Destino en aquella vieja carta de 2007: puede que sea una persona de pocas palabras, pero tengo muchas letras en mi corazón.
Amiss0709.S.C.S

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Muchas gracias por el comentario.
De corazón,que la fuerza y el amor nos guíen.
Sergio Casanova Segura ( Amiss0709 )