El día que decidio arrancar el motor
El día que el motor se detuvo. Hay ruidos extraños que te avisan de que algo va mal en la vida, y luego hay golpes secos que lo detienen todo por completo. Para mí, ese golpe llegó el 13 de febrero de 2005. Un accidente de tráfico me llevó directo a la oscuridad de un "pum". De aquel impacto me quedaron cicatrices y dolores físicos que, aún hoy, me recuerdan el precio de seguir aquí. No os cuento esto hoy, después de tantos años de silencio en este blog, para buscar vuestra compasión. En mi taller siempre he creído que las piezas no se tiran cuando se doblan; se enderezan, se pulen con paciencia y se les busca su tolerancia exacta. Aquel año estuve roto, muy roto. Pero el 7 de septiembre de 2005 algo cambió en mí. Todavía convaleciente, agarré una libreta y decidí que iba a aprender a soñar de nuevo, que iba a aprender a escribir. Dejé que las letras fueran la biela que volviera a hacer girar mi motor. Para que veáis que no os miento, hace poco rescaté de mi viejo ordenador ...